“Con tantos idiomas que hablo, y Dios no me escucha”: El musical, El Jardín

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No hay duda que, en los últimos años, Mundo Cruel, por Luis Negrón (publicado por Libros AC), ha sido uno de los libros puertorriqueños con más éxito y halagos, y con buena razón. Hace un tiempo, adaptaron algunos de los cuentos a una obra de teatro, a la cual no pude llegar. Escuché de varias personas que la obra había estado buenísima, así que cuando me enteré sobre la adaptación teatral de “El Jardín” decidí no perdérmela. Y cuando me dijeron que era un musical, estaba hasta más intrigada.

“El Jardín” es un cuento de más o menos 15 páginas, sobre dos hombres gay (Willie y Nestito) en los 80 que se conocen y forman una relación. Aún cuando Willie le revela a Nestito que es VIH-positivo, Nestito termina viviendo en la casa en Río Piedras en la que viven Willie y Sharon. La relación entre Willie y Nestito es una casi de profesor y estudiante; Willie es profesor de cine y sumamente intelectual, y Nestito es un joven recién llegado de Arroyo, queriendo aprender de la cultura y la vida. Cuando primero se conocen, Willie le pregunta a Nestito que le gusta leer, al cual este contesta, “Isabel Allende”. Willie le dice, “Hablemos de otra cosa entonces”. Sharon, la hermana de Willie, también es intelectual, pero también sabe disfrutar de las cosas más “livianas”, como The Sound of Music, el amor por la cual comparte con Nestito.

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La obra como tal hace un trabajo impresionante de expandir estas 15 páginas a una pieza de teatro completa, de casi dos horas. Con sólo tres miembros en el elenco (y una persona que nunca vemos en la luz), y con un sólo set, logran crear un mundo completo, con varias dinámicas interpersonales, y momentos de risa al lado de momentos de pura tristeza. Aunque los tres actores hacen un muy buen trabajo, para mí, Isel Rodríguez, quien hace de Sharon, fue el highlight. Uno de los momentos que más se ha quedado conmigo es cuando, desesperada ya con la salud de Willie, dice, “Con tantos idiomas que hablo, y Dios no me escucha”. A la vez que recita una línea como esta con una emoción que se hace palpable, también trae varios momentos de comedia, verbal y físicamente.

Otra sorpresa fue José Eugenio Hernández, quien hace el papel de Willie. Hace poco protagonizó en la película puertorriqueña Antes que cante el gallo. Aunque la vi solo hace unas semanas, no lo reconocí hasta después de la obra, cuando alguien me comentó lo diferente que se veía. Menciono esto sólo por decir que Hernández tiene el gran talento de convertirse por completo en su personaje, ya sea el de un hombre recién salido de la cárcel en la película, como un intelectual gay lentamente muriendo de VIH en los años 80.

No les puedo decir cuál fue la decisión de hacer un musical de “El Jardín”, aunque es una interesante. Muchas de las canciones funcionan, especialmente las de Rodríguez, cuya voz es sorprendente después de verla con la voz chillona de Sharon. Algunas de las canciones añaden a la trama, mientras otras sirven más para darle ambiente a la obra. Las canciones tampoco se limitan a sólo un estilo, mucho menos al cliché de Broadway.

Todavía quedan algunas funciones de El Jardín, en el teatro Victoria Espinosa. Pueden conseguir boletos aquí.

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