¿Fraude o identidad? El caso detrás de Author: The JT Leroy Story

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¿Cuántos fraudes literarios puedes nombrar? Además de que no es algo que pasa con tanta frecuencia, casi nunca es algo que agarra el interés colectivo. Pero en el 2006, hubo una historia que, al ser expuesta en la revista New York, capturó la atención por lo bizarra y compleja que fue la arquitectura detrás del engaño. El nuevo documental, Author: The JT Leroy Story, se enfoca en este incidente, y es la primera vez en los diez años desde que ocurrió que la persona detrás de todo sale a contar su lado.

Es difícil hablar de este tema sin entrar en los particulares, pero hablando claro, ¿se considera spoiler si trata de un documental sobre algo que estuvo en las noticias hace diez años? El joven JT Leroy, hijo de una prostituta de West Virginia, conoció a un terapista, Terrence Owens, que le sugirió que usara su vida como inspiración para escribir. El doctor también logró conectarlo con editores y autores, como Dennis Cooper y la poeta Sharon Olds, entre varios otros. Leroy mantuvo relaciones puramente via teléfono y fax con todos, y eventualmente comenzó a publicar cuentos cortos, lo cual llevó a un contrato para una novela. Su historia personal había atraído atención: era un joven gay, cuya madre lo había prostituido desde niño, posiblemente era VIH-positivo y era homeless. Además estaba pasando por un momento en el cual no sabía con cual género se identificaba. Su novela Sarah se presentaba como ficción, pero cualquiera que hubiese leído sobre su historia personal podía ver que era básicamente un memoir.

Al surgir oportunidades de publicación, y por ende ocasiones en donde tendría que aparecer en público, JT Leroy tuvo que aceptar que tendría que dejar el teléfono y salir a la luz del día. Poco a poco comenzó a salir a lecturas y otras actividades, siempre con pelucas y gafas, y acompañado por una tal Speedie. Ella era algo como su roommate, asistente o una especie de confidente, y le caía mal a muchas personas. Leroy se fue poniendo más y más famoso, contando con amistades como Billy Corgan y Gus Van Sant. Todo esto se sigue poniendo más y más complicado, así que mejor ven el documental para ver todos los particulares (aunque les puedo asegurar que nunca llegará a Fine Arts), pero el punto es que resulta que Speedie era una mujer llamada Laura Albert, y era la verdadera autora de los libros de Leroy. La persona detrás de las gafas era su cuñada, Savannah Knoop, a quien Albert había convencido a ser parte del fraude.

JT Leroy & Speedie (aka Laura Albert)
JT Leroy & Speedie (aka Laura Albert)

Yo me enteré del caso cuando salió el artículo de New York, luego de haber leído los libros de Leroy. Siendo una universitaria “intelectual”, me inspiré a escribir un ensayo sobre la autenticidad y la identidad en el memoir y el autorretrato, y hasta metí a la fotógrafa Cindy Sherman ahí. La pregunta central era, ¿si Laura Albert había publicado estas obras como ficción, cuál es el fraude exactamente? ¿No era lo mismo que utilizar un pseudónimo? Albert no fue un teenager prostituyéndose con truckeros en West Virginia, pero sí tuvo sus propios traumas sexuales. También ha hablado de que Leroy era casi como otra persona viviendo dentro de ella, por lo cual se podría decir que sí había algo de su identidad “real” en los libros. La idea del fraude entra en las relaciones personales que había creado con otros autores, y que lo llevó al nivel de buscar a otra persona como representación física, o avatar.

Siempre he encontrado la historia de JT Leroy y Laura Albert fascinante, por las preguntas que surgen sobre lo que es la identidad creativa de alguien, y cuanto valoramos lo “genuino”, aún en la ficción. Es lo mismo que presumir que la letra de cada canción refleja la vida de su autor, y dejar al lado que la inspiración viene de miles de sitios y experiencias. Pero, también puedo entender porque aquellos que compartieron momentos de comunicación íntima con Leroy (o “Leroy”), se sintieron traicionados. Desde que salió el documental, algunas de las personas envueltas han expresado sus incomodidades. Asia Argento, quien dirigió y protagonizó en una adaptación del libro The Heart is Deceitful Above all Things, está molesta de que la película utilizó grabaciones de conversaciones telefónicas con Albert/Leroy, las cuales no sabía que habían sido grabadas. No sé si esto recae más en Albert o en los creadores del documental, o ambos, pero puedo entender que es una invasión de privacidad.

Laura Albert es una mujer que encontró una manera bizarra, pero creativa, de bregar con sus traumas, pero quizás se le fue la mano. Todavía pienso que las obras de Leroy como tal no se pueden invalidar como literatura, ni que se deberían re-publicar bajo el nombre de Albert. Todos llevamos varias vidas y aspectos de personalidad por dentro; algunos los tenemos mejores “organizados” que otros, pero no hay razón para abandonarlas por completo.

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