Hacer tortillas… ni que YO? There’s gotta be a better way!!

Provengo de una larga línea familiar de fanáticos de los artilugios y heredé la afición, lo confieso. Me hace feliz llenar la cocina de aparatos: la máquina de hacer helado que le robé a mi madre, la de hacer yogur, el blender antiguo de mis abuelos que es mejor que cualquiera nuevo, la batidora grandota para los merengues, los vasos yeti que mantienen las cosas frías por siempre y son lo mejor para llevar a cualquier fiesta, el sellador al vacío que tampoco tengo pero puedo pensar en veinte cosas para usarlo (¡poké de sandía!). No lo haré, pero podría seguir. El caso es que sé de lo que hablo si de maquinaria de cocina se trata, y me saca de quicio cuando me topo con un esperpento como la Flatev, que hace a la gente sentirse inepta, como si fuera imposiblemente difícil hacer algo muy sencillo y necesitáramos un trasto nuevo para siquiera intentarlo.

El proyecto es aún un Kickstarter, pero ha estado generando un montonal de interés en la redes. “Es la Keurig para tortillas”, sigo leyendo- ¿pero es eso algo necesariamente bueno? Magnífico, los “pods” ahora son reciclables. Genial, no toma tanto tiempo hacer una tortilla. Lo requetesabemos pero no nos importa: comprar una máquina y dos docenas de contenedorcitos de plástico que tienen luego que procesarse para minimizar su impacto ecológico (asumiendo que vives en algún sitio que recicla), es el clásico comportamiento de nuestra sociedad de consumo desenfrenado.

Obviemos las objeciones estéticas y las muy reales preocupaciones por el tamaño desproporcionado del aparato. Ignoremos el dejo medianamente racista y el insidioso perfilamiento étnico del supermercado en el cual empieza el infomercial lleno de papel cortado y demás elementos del imaginario colectivo mexicano. Dejémosle pasar el acento indeciso de la chamaca (“frrrrrrresh tortiyas”), y empecemos por la premisa: toma demasiado tiempo hacer tortillas frescas (menos de una hora), se gasta mucha comida cuando sobran (bueno, si no las guardas), hace un trastero (un bowl + un sartén), no puedo, no quiero, no sé cómo. ¡Falso, le grito a la pantalla! No hay porqué hacerse tanto drama.

flatev 2

Chicos, chicas, a continuación les explico cómo se hacen una buena docena de tortillas de maíz, de las de Diego Rivera, de las que si haces de más, ponte feliz, porque hay un sinfín de cosas ricas por comer, como ¡¡¡chilaquiles!!! Pueden irse en onda mega-hipster-diy-maníaco y crecer el grano, molerlo en piedra y nixtamalizarlo…o pueden hacer dos minutos de búsqueda en google y llegar a lo que hago yo: 1. Compra Maseca en el Econo de Altamira (es mi súper de preferencia- le hago promo gratis) 2. Sigue las instrucciones de la bolsa. 3. Capaz te consigues una de esas prensas de aluminio (¡bien!) o de hierro (¡mejor!) o pitcheas, le metes mollero y con algún rollinpín o facsímil razonable aplanas la masa. 4. Cocínala al sartén (o en un comal, si eres autenticista). 5. Y este paso es el más importante: haz otra más, porque todo taco digno de así nombrarse se sirven en doble tortilla– una para absorber las salsas y la otra para que no se derrumbe la primera.

¡Boom: Tortillas!

Related Posts

Recent Posts