Historia de una foto


“To photograph is to appropriate the thing photographed. It means putting oneself into a certain relation to the world that feels like knowledge-and therefore, like power.”

–Susan Sontag, “In Plato’s Cave”


El 1 de mayo es un catálogo de imágenes. Muchas de la Marcha del pueblo y sus caras, aún más de la fuerza policiaca. Sontag desglosa la relación del operador fotográfico a una realidad dentro del ámbito de poder. Al igual que la prensa pueda ejercer un abuso de poder en su selección de imágenes, también traemos nuestras imágenes de lo que ocurrió. Todos fuimos cronistas.

Yo también tomé una de mis amigos y compañeros de banda, Mario y Laira. Mi iPhone registró la foto a eso de las 9:55 am. Estábamos en la Milla de Oro como parte del Movimiento Activo Por las Artes (MAPA), y al igual que las otras coaliciones y grupos que sumaban más de 50,000 personas ese día, estábamos repudiando los recortes y medidas de austeridad de la Junta de Control Fiscal. Salen como siempre me los imagino: sonriendo o por lo menos conteniendo la risa perenne entre ensayos o durante el café. Cualquiera diría que aparentan ser personas reales en vez de terroristas.

No se me escapa la ironía de la consigna. Para Jeffrey “The Dude” Lebowski, el mundo puede ser reducido a todos los que no están en su viaje, pero en el entorno colonial, los recortes draconianos que atentan contra el derecho a la vida no son una cuestión de opinión, es una cuestión de opresión 101. Tampoco se me escapa la realidad de que el timbre pacífico de la mañana cambió súbitamente a uno de destrucción y represión a penas 5 horas después de tomar la foto. Quisiera recordar el paro como lo presencié: una manifestación de diferentes sectores y corillos consolidados como un frente civil, pero no puedo. Implicaría entonces suplantar los incidentes posteriores. Implicaría oscurecer la violencia que amenaza la vida en el trópico colonial.

No es contradictorio sentirse con coraje, cobardía o por culpabilidad durante una crisis. Fue un momento de enfrentar las iras inconscientes de uno al igual que acercarse al dolor de tu prójimo.Para el tiempo que se desató la violencia, me fumaba un cigarrillo en mi apartamento mirando la Milla de Oro. Sabía que mis amigos de la foto estaban seguros en otra parte del área Metro, pero aún tenía compañeros (y más puertorriqueños) respirando gas pimienta por la Milla de Oro. Uno no puede evitar pujilatearse pensando como uno pudo haber hecho las cosas diferentes o como uno pudo haber hecho más para poder evitar la conclusión. La realidad es que nada es suficiente. Al parecer, el gobierno piensa de la misma manera: no somos los suficientes números, no somos lo suficiente legítimos, no somos lo suficiente sumisos y no somos lo suficiente como seres vivientes.  No hay mejor coming of age para sentir la ira de ser sujeto colonial como lo fue el 1 de Mayo.

¿Qué haré yo con mi cuerpo? La pregunta es tan presente como mi carne. Se espera que uno muera por la patria, de comprometer el cuerpo al peligro. No borremos el miedo que cargamos día a día. En el dualismo de mente/cuerpo, sabemos que la carne es débil, pero aun el ser depende de la materia. Romantizar la lucha es ineludible, pero también es ineludible que muchos queremos vivir por ella.

Al igual que el cristal del Banco Popular, la memoria mediática será restituida después de una breve interrupción. El cristal en la Ponce de León está como nuevo ahora, con un cristal mejorado y limpio que seduce con la promesa de transparencia, invitando a todo flâneur a mirar hacia las bóvedas nefastas del banco. Las cámaras también están limpias y listas al próximo día para continuar con la programación isleña favorita: la vilificación del puertorriqueño. Another day, another 72b dollars. Business as usual. 

Por eso es necesario calibrar nuestra felicidad (al igual que nuestra frustración) como un derecho en el registro cultural. Es claro que el círculo mediático ha optado por representar el Paro como un despilfarro de delincuentes: violento y vulgar. Estos tiempos pretenden deslegitimar cualquier ensayo de poder, y el difundir data (visual, presencial, emocional) es una de las pocas cosas que podemos hacer para resistir, es de las pocas cosas que quedan para crear alguna tipo de agencia política. Me rehúso a ser reducido a un individuo. Tomen esta foto de evidencia.

Ese mismo día terminé en el Hipopótamo ya que, que carajos, los de la UTIER estaban comprando McNuggets y otras comparsas andaban metidos en el Vidy’s. Dos troqueros al lado mío querían saber del “revolú” de hoy (el cual los involucró a ellos también) y querían ver las imágenes de las noticias a las 11. Mañana escucharé a unos niños jugar a pillo y policía al son de “lucha sí, entrega no”. La ironía no se me escapa pero ciertamente a ellos sí. Veo los últimos minutos de Lethal Weapon 4 y me trago el café antes de irme. Cada día me sabe aún más amargo.

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