Hola. mini cómics

Los mini cómics, quizás por su tamaño y formato DIY, puedan ser considerados como el hermano adolescente dentro de la gran familia de los cómics. Un ejemplo perfecto es la aclamada y popular serie Optic Nerve, la cual fue empezada por Adrian Tomine a mediados de los 90 mientras aún estudiaba en la high. Por el hecho de que son creados completamente bajo la autogestión del artista quien los escribe, dibuja y distribuye, usualmente son tomados como los primeros intentos de artistas de cómics reconocidos. Aunque esto bien puede ser cierto, no deberíamos subestimar el potencial que tiene un mini-cómic para contar historias sumamente densas y complejas, a pesar de su tamaño y la limitación en su número de viñetas. Ésta nos da la posibilidad de leer una narrativa más concisa, pero a la vez más directa y al grano, lo cual puede causar un mayor impacto que hasta una contada por el medio de cómic tradicional. Un perfecto ejemplo lo es la serie Hola por C.J. Román, una que considero de las más interesantes, surrealistas, filosóficas y raras (de la mejor manera posible) de los cómics hechos en Puerto Rico ahora mismo.   hola comics 3

Cuando digo filosóficas, me estoy refiriendo a la rama del existencialismo. Román parece tomar ésta como modelo para contar historias donde la relación entre entorno y subjetividad crean un diálogo, lo cual no solo recae en ilustrar lo absurdo y la dicotomía del todo/nada, pero también posiciona a sus personajes en confrontación directa, transformadora o a veces hasta transcendental ante dicho entorno. Las historias están divididas utilizando básicamente dos tipos de dicho entorno: el cotidiano normativo: centros comerciales, callejones, house parties y shows de música; y el otro más surrealista: desiertos, lo que parecen ser otras dimensiones y otros planetas. Mis favoritos son los que convergen ambos entornos, llevando la cotidianidad hacia la demencia, pero con sentido del humor y un sombrío absurdo.  

Hola comics 1En la comedia, este tipo de personaje se le conoce como straight man, donde éste no está consciente del chiste que lo rodea. El “chiste”, dentro del existencialismo, es, pues, la vida absurda, lo cual el “héroe” de la narrativa trata fallidamente en darle sentido. Por parte de este tipo de personaje, hay veces que la aceptación de lo absurdo es pasiva. Como, el hecho de  treparse en una nube hombre-caballo, o comerse un nugget y poder volar hacia una nave espacial. Mientras hay otras un poco más chocantes y derrumbadoras del ego, como el rey músico barbú con su espada queriendo matar gangas de cucarachas, solo para que una de éstas, se le acerque lentamente a la cara y le diga: “Hey… superalo ya”. El rey músico barbú la mira, y soltando una lágrima, dice: “Lo sé…” Esta última es la que encuentro la más interesante. Se basa en un arco entre las tiradas #6 y #7, donde uno ve la transformación del rey músico barbú, un músico sin rostro con promesa de grandiosidad tocando piano en una fiesta, a un futuro donde aparentemente logra su profecía, se rodea por acolytes (su banda) intolerantes y bobolones, todavía con algo que probar.   

Hola comics 2La insuficiencia del ego en tratar de darle sentido a lo absurdo, se convierte en la aceptación de lo sublime; la inevitable fuerza de tu entorno, lo cual es indiferente a tu persona. Pero estos cómics no llegan a caer en un sentir fatalista como esta definición pueda quizás causar. Al contrario, Román utiliza lo sublime con la diversión y humor necesario para correr una ola, o sea, un entorno que lo único que puedes hacer es aceptar, y solo dejarte llevar. Aquí es donde uno puede apreciar un cierto aura de psicodelia en sus cómics, el sumergirse dentro de la materia (la música, drogas psicodélicas, nuggets) para encontrar algún tipo de  trascendencia, o aceptación de entornos, en contra de narrativas construidas por el ego.  

Pueden ver más del trabajo de C.J., o si quisieras comprar la última edición impresa de Hola, la pueden conseguir por enlacaratuya.tumblr.com.

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