Las mujeres reales, falsas y “falsas” estamos bien jodías con el online dating

En el pasado, ya les he hablado del terror que le tengo al online dating. Tengo varios amigos y amigas que usan Tinder, OKCupid, Facebook, Grindr, y hasta Instagram para buscar sus próximos encuentros adultos. Siempre he notado que para las mujeres (obviamente no en Grindr), este proceso es uno mucho más complicado y en fin, decepcionante. 

Entre las opciones limitadas, los creeps y los rechazos “porque no te pareces a la foto”, 9 veces de 10, es un badtrip. Tengo amigas que hasta me han texteado para decirme a donde van, y luego del date, que están bien en sus casas, solo para que alguien sepa que no les tocó un psicópata. Y cuando me refiero a estas amigas, me refiero a amigas ambas cis* y trans.

Un día, mi amigo Victor Isley**, un hombre hetero cis, me dejó saber que tiene una cuenta de embuste en Facebook, y quedé inmediatamente fascinada con los mensajes que me enseñaba. Algunos eran pavera, muchos daban demasiado bochorno ajeno y otros simplemente eran tristes. La chica en la foto de perfil es una manic pixie dream girl cualquiera, súper linda y hecha a la medida para ser objeto de fantasías.

Le tuve que preguntar más detalles a Victor y me dijo que fue creada en el 2011, “con el propósito de celar/molestar a una psycho que estaba enamorada de un amigo e insultaba a todas las nenas que le hablaban a él por Facebook”.

Al principio eran un grupo los que administraban la cuenta, pero eventualmente quedó solo Victor. Según él, “es increíble como una cuenta que no está activa desde el 2013, siga recibiendo alrededor de 100 requests a la semana. Los mismos que te añaden son los que mantienen tu feed vivo, poniendo tanta porquería.” De hecho, “en un tiempo era sumamente fácil descifrar que la cuenta era falsa y quién estaba detrás de ella, pero nunca me ha llegado tan siquiera un mensaje cuestionándola.”

Por otro lado, mi amiga Tiffany Reynolds**, una mujer trans, también me enviaba screenshots, a veces de un tono igual de gracioso a los que le llegaban a “Victor”, pero otros mucho, mucho más deprimentes. Ella utiliza las plataformas OkCupid y Trans para buscar parejas, “ya que en Tinder siempre era un problema. La mayoría de los hombres son morones y no leen antes de swipe, pero veían mi foto y me encontraban sexy.” Me cuenta que en su perfil, lo primero que dice es que es trans. Cuando por fin esto surgía en la conversación, “decían que no eran gay o simplemente me borraban.”

Mayormente, Tiffany usa Trans, “ya que es un app específicamente para personas trans y no binarias. En OkCupid, las personas tienden a leer más los perfiles”. Le pregunté si veía alguna diferencia en el tipo de mensaje que recibía dependiendo del app. “En Trans es donde más mensajes sexuales recibo, ya que se presta para muchos chasers, los que buscan personas trans para realizar sus fantasías sexuales. No voy a mentir, a veces les sigo el juego, ya que cuando no hay más ná y quieres bajar el queso hay que resolver de una forma u otra. [se ríe] Pero, cuando esto se convierte en una conducta normal, y lo que quieres es conocer a alguien con quien salir, se convierte bien frustrante”.

En el caso de Victor, quien usa una cuenta falsa que sí excluye información, al revés de Tiffany, me dice que, “aunque el propósito nunca fue hacerle ‘catfish’ a nadie, se hizo dos veces. Uno de ellos estaba fajado tratando de subir un file inmenso de él teniendo sexo con su ex-novia para que lo viera en acción. La otra persona insistió con encontrarnos, al punto de que la conversación paró en el 2012, y me escribió en el 2013 y nuevamente en el 2015.” Desesperao’. Nunca han amenazado a la chica falsa, pero mayormente recibe mensajes, “tirándome con comentarios sobre belleza o ‘vamos a salir’ y uno que otro viejo bellaco.” Cuando le pregunté cuáles mensajes habían sido los más crazy, me envió sus tres favoritos:

Esta también es mi favorita de las que le han llegado a “Victor”.
Victor me cuenta que lo que le llega es, “de todo un poco, desde chamaquitos con novias hasta hombres casados, pero últimamente, los más que mandan mensajes son viejos enfermos.” Le pregunté a Tiffany lo mismo: “Son más los mensajes negativos que sexuales, lo cual duele porque por más que trato de ser, el constant reminder that my gender is not being validated by society is like a punch in the stomach. Mi disforia starts to flare up y entro en depresión”.

En términos de los mensajes positivos que sí le llegan, “puedo decir que el 20% tienen pareja o están casados. En la ‘escena’ hay muchos con novia que los he cogido ligándome, y a veces se acercan a flirt conmigo. Hay uno que se pasa escribiendome, con la foto de él y su novia de profile pic. También está en el army.” [se ríe]

Aunque Tiffany tiene un gran sentido del humor sobre su situación, tampoco es que todo sea un chiste para ella. “Me he dado cuenta como mujer trans que he visto un lado oscuro de los hombres. Muchos de ellos nos cuentan y hacen fantasías sexuales con nosotras que no harían con sus parejas, ya que no nos ven como personas, solo como objetos sexuales. Piensan que tienen la libertad de hablarnos como si fuéramos un sex bot en su computadora.”

Yo, quien me identifico como una mujer hetero cis, puedo decir que, ya seamos cis o trans, todas hemos tenido experiencias similares hasta cierto punto. Hasta Victor, quien no es ni mujer, ha visto ese lado de los hombres, que quizás no comparten ni el uno con el otro cuando están participando de su locker room talk.

Al parecer, en el siglo 21 ya hemos casi abandonado el concepto de conocer a alguien orgánicamente, en un jangueo o hasta en un blind date, y como con casi todo nos hemos movido al plano digital. El semi-anonimato del Internet les brinda a las personas (mayormente los hombres, pero no quiero que me acusen de femiNazi) una libertad que no sienten cuando la cosa es cara a cara.

 

*Personas quienes se identifican con el género que se les asignó al nacer.

**Nombre cambiado.

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