Los estudiantes están cabrones

(Nota aclaratoria: el siguiente texto es de carácter satírico. Es necesario desglosar su naturaleza en la época de fake news y clickbait, ya que la lectura crítica e interrogativa han dado paso al baby food intelectual de comentarios en endi.com. Eso sí, mantengo las aseveraciones estéticas sobre los Perros de Pavlov.)

A la verdad que los estudiantes de la UPR están cabrones. Aquí yo, profesor por contrato, sudando la gota gorda haciendo anotaciones extendidas de Edipo Rey de Sofocles, y estos pelagatos vienen a luchar contra los recortes de la UPR. 

Los semitonos de la Junta de Control Fiscal han declarado cortes a una serie de agencias e instituciones gubernamentales, entre ellas la Universidad de Puerto Rico. 450 millones, además de la eliminación de una serie de programas de departamento. Aunque las amenazas de desacreditación por parte de Middle States no son lo suficiente como disuasivo (si la universidad para, se jode, si se le corta el dinero estipulado, también se jode), los estudiantes se dan pauta para resister y desafiar estas medidas de austeridad. 

Claramente sus prioridades están distorsionadas: ¿Cómo es que la tragedia griega secunda su derecho a la educación? ¿Cómo es que prefieren unirse contra lo que ciertamente sería la muerte de la institución en vez de interrogar las amenazas a la edad de oro de la civilización griega? ¿No podrían enfocarse en el presente en vez del futuro?

El verdadero villano anti-humanitario es la Junta, pero tampoco le deberían adjudicar todos los desfases administrativos como la macacoa. La UPR no es una máquina sacrosanta corriendo a perfección. La Junta no quitó el section del teatro de la UPR, la Junta no quitó las máquinas de pizza Tombstone, y la Junta tampoco es responsable por tu profesor de CIFI que se toca los güevos cuando pasa lista. 

Aunque no lo crean, los profesores de contrato, quienes hasta el día de hoy no han cobrado por sus labores académicos, no encontrarán respuestas pertinentes mojándose los pies en el centro de convenciones, sino en la oficina de nóminas (que al igual que cualquier oficina gubernamental, sigue el manual de Kafka para la máxima eficiencia).

A la verdad que los estudiantes tienen poco de que quejarse: solo tienen que lidiar con 15 créditos semanales, dos trabajos part-time, préstamos estudiantiles y una serie de actividades para desarrollar herramientas y habilidades que luego serán un requisito compulsorio para cualquier trabajo que no requiere drenar la grasa de un corte de res. No veo cual es el issue, la IUPI es un miqueo anyway; yo estaba en el cuadro de honor y no tuve que trabajar. No es como si mi educación de escuela católica privada y el resoplado económico de mis padres aburguesados tuvieron algún efecto en el éxito de mis hazañas. Si te abruman los estudios, consíguete un tutor; si te abruma el dinero, ponte a cortar perico.

Hay que mencionar que no tengo mucha fé en la huelga, porque hasta ahora el paro es aburrido con cojones. En Paraguay queman el parlamento, en Puerto Rico le escupen a un profesor gringo que atacó a estudiantes en el 2010. No quiero crear enlaces entre la actitud colonial y su forma compadeciente de protestar, pero coño no me digas que esto es patria. ¿Será patria escupir?¿Será el gargajo patrimonio petrificado de la resistencia en el museo de antropología? Han dicho que los estudiantes son criminales, pero el único crimen que he visto aquí es que al manufactor de la saliva le guste una banda tan rotundamente mierda como los Perros de Pavlov.

Hablando de criminales, ¿acaso la analogía del cacique violador no les parece contraproducente? Cuando O’Neill esté en una cárcel de cuello blanco (a diferencia de coger chinos de capos y asesinos en serie como la mayoría de nosotros lo imaginamos), los estudiantes aún serán visto como insolentes. 

El bukkake mediático tiene solo una agenda y es deligitimizar la resistencia. Están buscando cualquier infracción, por mas mínima e insólita que sea (veáse el episodio del gargajo) para usar como evidencia en contra. Están dispuestos a obviar cualquier diálogo, por más refinado y profundo que sea, a favor de un nip-slip simbólico.

¿Y cómo fue que el pueblo puertorriqueño llegó a conspirar contra la universidad y sus estudiantes? ¿Cuándo se convirtió una institución de investigación, producción cultural e intelectual en un nido de revoltosos? ¿Cuándo empezamos a verla como una fábrica mal-operante  de empleos? Al parecer, la colonia participa de una amnesia colectiva que se acerca como un sueño y ¡puf! todo el mundo a través de cada sector se olvida que fue alumno. Al parecer, los estudiantes tienen una condición de transeúnte en vez de residentes simbólicos de sus aulas. 

Es quizás por esto que se siente la urgencia de actuar dentro de las circunstancias: porque no hay nadie más que lo haga. Los estudiantes son los únicos que comprometen sus cuerpos (el cuerpo tangible en vez de la presencia del cuerpo en las redes sociales) para esta lucha. El apoyo “multi-sectorial” fuera de la academia es dudoso: tienen mucho que perder (todos tenemos todo que perder), pero el estudiantado siempre se ha visto como una falange que está dispuesta a luchar porque no tienen nada que perder. 

Pero la realidad es la opuesta: la universidad está en juego y la Junta ve a la torre como un palillo de diente. Los estudiantes son los actores de facto del teatro de la lucha, y se les ha relegado este rol porque nadie se quiere ensuciar las manos.

Los estudiantes de la UPR se encuentran entre la espada y la pared, y los listos han optado por escalar paredes mientras los demás de nosotros estamos en la sala de espera del verdugo. ¡Pónganse pa’ su número ya! Si el pueblo de Puerto Rico son unos pendejos, pues los estudiantes universitarios están cabrones.

– Dr. Ricardo Barón es profesor a tiempo parcial en la UPR de artes negras.

 

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