Ok, ¿ahora qué?

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La situación de Puerto Rico es muy similar al cuento de Santa Claus que los padres le venden a sus hijos para que se porten bien. Entiéndase como: Santa figura el ELA (el Gobierno), los padres son Estados Unidos y los hijos el pueblo de Puerto Rico. El cuento funciona hasta cierto punto: cuando los hijos se enteran de que Santa no existe. Puerto Rico se enteró de que el ELA no existe.

La semana pasada el Tribunal Supremo de la corte federal estipuló que, básicamente, el poder de dictaminar sobre la Isla lo tiene el Congreso. Aquí es donde desafortunadamente le rompieron el “sueño” al pueblo puertorriqueño: la noción de que Puerto Rico no es soberano. El caso de Pueblo vs Sánchez Valle fue lo que desató esta realidad; pero realmente es algo que se le ha dado caso omiso para continuar con el meollo que tiene nuestro sistema. El caso cuestiona la legitimidad del sistema jurídico bajo la constitución del Estado Libre Asociado. Todo este diálogo de la relación entre Estados Unidos y Puerto Rico, fue a raíz de un conflicto entre la ley federal y la estatal sobre la posesión de armas. No queda nada más que pensar que, quizás, por la situación actual el Tribunal Supremo de la corte federal quiso dar un reality check al pueblo puertorriqueño; haciendo que el caso sea utilizado como jurisprudencia como un recordatorio de decir dónde realmente reside el poder.

Por otro lado, tenemos el proyecto de ley: PROMESA. Que de promesa no tiene nada. En arroz y habichuelas, el proyecto se entiende como si la Junta de Fiscal Control servirá de intermediario entre Puerto Rico y los acreditadores; en fin pasamos de ser una colonia imperial a una propiedad privada neo-liberal. Teniendo esto en cuenta, el lema de I live where you vacation resulta insultante. Es como si los puertorriqueños (clase media y baja) son los conserjes de este resort gigante.

En estos últimos días, Puerto Rico se ha tratado solo como un pedazo de tierra manejada por arrendadores ausentes; que no tiene un sistema político legítimo y menos una mayoría de la ciudadanía conscientizada. Es evidente que la ayuda para forjar una nación no la va a haber, solo queda la autogestión. Por que en términos reales, la gran mayoría de los puertorriqueños olvidan fácilmente y mostrar una resistencia contundente con lleva tener buena memoria. Es lamentable darse cuenta que muy probable PROMESA se va a convertir en una ley, y la Isla va a estar al mando de un régimen empresarial.

Entonces, ¿ahora qué? Se puede marchar y demostrar nuestra resistencia, pero ¿eso ha dado resultados anteriormente? Se marchó en contra de la Ley 7, y como quiera hubo despidos. Se puede cabildear, pero aún pasaron PROMESA en la Cámara de Representantes. ¿Qué nos queda? ¿Boicotear las agencias público/privadas? ¿No pagar la luz? La realidad del caso es que se lleva arrastrando estas incógnitas por décadas, no se puede esperar unas décadas más para contestarlas. Ya el pueblo no puede esperar ni confiar en “Santa”, éste tiene que dejar atrás la idea de que siempre nos van a proveer porque no hay tal cosa. Ahora que “Santa” nunca fue real, los hijos siempre tienden a decepcionarse un poco con sus padres pero siempre superan la fantasía. ¿Puerto Rico superará el ELA?

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