Rosario Ferré, 1938 – 2016

El pasado viernes, 19 de febrero, fue un día fuerte en el mundo literario: nos enteramos de las muertes de Harper Lee y Umberto Eco, y en el plano más local, la de Rosario Ferré. Fuera de su vida personal y familiar, hija de Luis A. Ferré, siempre fue una mujer intelectual, que dedicó su vida a la literatura y al lenguaje.

La primera vez que escuché sobre Rosario Ferré fue cuando tuve que leer el cuento “La muñeca menor,” originalmente publicado en el 1976. Sin decir mucho, trata de una mujer que se ha quedado soltera toda su vida, debido a una situación médica que nunca se curó, por razones de machismo y avaricia. Luego, el hijo del doctor que se rehusó a tratarla se casa con la sobrina más joven de la señora. Y ahí entra el realismo mágico que aborda cuestiones de clases sociales, sexismo y el abuso del poder. Además de que Ferré siempre mantuvo un estilo cautivador, que te mantiene pasando las páginas, este cuento en particular se ha hecho parte esencial de los cursos de literatura latinoamericana y de estudios de la mujer. Pero, no es decir que la autora se aferraba solamente a la identidad de feminista. Como menciona el artículo de El Nuevo Día, ella creía en la idea de que el valor de un texto no se debería medir por el género del autor o autora. Lo que importa es la calidad literaria.

Otra cosa que siempre me impresionó mucho de Ferré fue el hecho de que ella misma tradujo casi todas sus obras al inglés. Ya de por sí, su trabajo en español demostraba un dominio del lenguaje más allá que simplemente haberse criado hablándolo. Son pocos los que pueden expresarse tan bien en dos idiomas. Claro, ayuda el hecho de que Ferré hizo sus estudios de bachillerato y doctorado en los Estados Unidos, aunque fueron realizados en literatura hispana. Su maestría la completó en la UPR, y durante ese tiempo, en los años 70, empezó la revista Zona de carga y descarga, junto a otros estudiantes y escritores puertorriqueños. Todavía se considera una de las revistas con más influencia en la literatura de aquí, ya que además de publicar contenido que en aquel momento se consideraba sumamente liberal, también organizaron actividades como un foro sobre el estatus de la literatura puertorriqueña, la cual veían en crisis. Además fue de las primeras publicaciones de aquí en promover el surrealismo y el posmodernismo en la literatura.

No es sorprendente, entonces, que la tesis doctoral de Ferré fue sobre Julio Cortázar. Aunque en sus cuentos y novelas trataba con temas locales, su estilo era un poco más experimental que el que en esos momentos estaba más de moda en Puerto Rico. En muchos estudios, su trabajo se identifica más con la literatura de Sudamérica, especialmente el realismo mágico. Con todo y eso, no se puede descontar su contribución a la literatura puertorriqueña, y aunque no haya sido noticia internacional, es una gran perdida.

 

 

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