Tener veinte y pico en Puerto Rico va a ser una pesadilla

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Este pasado fin de semana me encontré en la barra con un pana, al cual no había visto hace años. Vino a visitar la isla por solo unos días, para luego volver a la ciudad de Nueva York, donde al igual que miles de jóvenes puertorriqueños, ha llamado su casa por varios años ya. Empezamos a conversar y me contó lo que hace para sobrevivir. Básicamente, hace lo que por allá le llaman odd jobs: trabajar en barras, restaurantes, mensajería, vendiendo cosas en la calle y enseñar de maestro sustituto en escuelas. Recientemente, después de terminar su maestría en lingüística, empezó a enseñar en community colleges como profesor asociado.

Como él, yo también poseo una maestría en una materia similar (literatura, pero mis clases de lingüística fueron de mis favoritas), así que le pregunto: “Oye, ¿y como cuánto te ganas enseñando?” Y me contesta: “Mano, pues no mucho. Unos $25 la hora, pero me dieron varias clases así que no estoy mal. Pero cuando me entero que otros se ganan $30 o más, me encojono. El año pasado me hice tanto dinero… pude tirarme un viaje a Hong Kong. Este año… pues ni modo, voy a Puerto Rico por unos días.”

Para alguien viviendo en Puerto Rico, escuchar a otra persona decir que ganarse $25 la hora “no es mucho”, es como andar moribundo por un desierto y toparse con alguien quien ha encontrado la última jodía Coca-Cola, y éste te diga: “Sí, pero es solo de 8oz. Ayer ví a un tipo con una de 20oz…¿que badtrip verdad?”.

Sé que esto pueda sonar un poco mal de mi parte, ya que estoy claro que vivir en la ciudad de Nueva York no es nada fácil, especialmente donde una gran parte de tu sueldo se va en pagar una renta absurda más tres impuestos diferentes. Pero la comida es relativamente barata (un medio pollo con arroz y habichuelas te cuesta como $4 en Brooklyn), un internet relativamente rápido te puede costar $20 o menos, o hasta grátis (si tienes suerte). Tiene de los mejores sistemas de transportación pública en el mundo, y como me lo demostró mi amigo, hacer chavos siempre es una opción para el que lo busca.

Puerto Rico no tiene nada de esto. Casi no hay trabajo para nadie, que no sea ser guardia de seguridad o telemarketing. Las utilidades básicas como luz, agua, e internet son de las más caras de todo EEUU; la transportación pública es un chiste y la comida (gracias a nuestras leyes de cabotaje) es también carísima. Encima de todo esto, el impuesto de venta en Puerto Rico es de 11%, a diferencia de Nueva York que es de 9%.  Lo único que hay aquí es que puedes encontrar renta barata (a comparación con otros lugares). Pero, ¿qué te da tener renta barata cuando el puro hecho de mantenerte vivo es tan caro? Especialmente, cuando la mayoría de la fuerza laboral trabaja con el salario mínimo de $7.25 la hora.

He aquí mi preocupación. PROMESA y la junta fiscal abogan por una reducción del salario mínimo para jóvenes de 25 años o menos a $4.25 la hora. Para mí, sostenerse con esa paga es inimaginable. Olvídate de buscar un apartamento sin importar lo barato que sea; aún con huele mil roommates y utilidades incluidas, no podrás vivir con ese sueldo. Y olvídate de contar con chavos para janguear o comprarte un par de tenis nuevos todos los años. Con $4.25 la hora, si a caso te dará para comprarte una empanadilla de almuerzo todos los días.   

La juventud que entrará a la fuerza laboral, una que de por sí es casi imposible encontrar, trabajará a tiempo completo para continuar quedándose en la casa de sus padres. El único aliento de independizarse, o sea, el encontrar un primer trabajo que pague el mínimo de $7.25 (lo cual está difícil de por sí) pero por lo menos te da para mudarte de tu casa, desaparecerá con PROMESA. Ya de por si, los jóvenes profesionales (con alguna destreza técnica o académica) tienen mil y un obstáculos, más encima vivir en sus casas de crianza a los veinte y pico, es como para llorar. De seguro ni van a querer trabajar. ¿Para qué? Y peor todavía, podrían mudarse a los EEUU y hacer el triple, vivir independiente de sus padres y con suficiente dinero para vivir sus veinte como Dios manda.                  

La migración de puertorriqueños hacia los EEUU es una que todos en la isla conocemos muy bien, una que hasta ha logrado superar la gran migración de los los años cincuenta. Pero la mayoría de las estadísticas hablan de la la fuerza laboral profesional ya establecida. Después de PROMESA, todos esos jóvenes que entraran a la fuerza laboral futura del país ni se molestaran ni siquiera comenzar dentro de un campo laboral que pague $4.25 la hora. ¿Cómo lograrán adquirir experiencia para un mejor trabajo en el futuro? De nuevo, de seguro ni trabajaran o se mudarán para afuera. Y tener la futura fuerza laboral del país con solo estas dos opciones no suena muy alentador para el futuro de Puerto Rico.

No sé si este plan, de bajarle el salario mínimo a los jóvenes, sale de un sentir condescendiente hacia las nuevas generaciones por parte de viejos santurrones que han arruinado el país. O es solo un nuevo modelo de austeridad que se ha estado cocinando junto con el cierre de escuelas, hospitales, y eliminación de pensiones a lo largo de los años. Sea como sea, ahora literalmente están jodiendo con el futuro de Puerto Rico. Dándole donde les duele de inmediato a los jóvenes puertorriqueños; su bolsillo.         

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