Thee Oh Sees te narran cómo me sentí en el 2016

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Thee Oh Sees vuelven con otro disco antes de terminar el año, y me siento como si cogiera un buche de aire fresco antes de volver a sumergirme en el mierdero que ha sido esta segunda mitad del 2016.

Pero no me malentiendan, no digo esto como una hipérbole a “lo bueno” que está el disco. Su disco previo, A Weird Exits (Castle Face Records), lanzado hace solo 3 meses, sí nos dio una dosis de intemperancia psicodélica, esa energía que tanto los caracteriza. Este nuevo disco, An Odd Entrances (Castle Face Records), parte de donde terminó A Weird Exits: donde la pompiaera cae a una nota solemne y hasta de sombrío, perfecta para estos tiempos.

En conjunto, ambos discos sirven como un díptico; una pieza de arte dividida en dos partes que también pueden funcionar independientemente. En este caso, marcadas por dos métodos, o ejecuciones musicales diferentes. Pero al escucharlos de corrido, ahí es que uno entiende por qué An Odd Entrances suena así: es solo parte de una pieza más grande.

Aunque An Odd Entrances sigue con el tono de experimentación musical e instrumentalidad (casi no hay voces) de A Weird Exits, lo hace más por medio de un jameo; pausado y hasta un poco jazziado diría yo. De hecho, las últimas dos de A Weird Exits, “Crawl Out from The Fallout” y “The Axis” parecen haber sido el pie forzado para An Odd Entrances, como dictando el flow de lo que iba a venir por ahí.

Pero lo más interesante que vi entre el diálogo entre ambos discos fueron las canciones “Unwrap the Friend pt. 1” y “Unwrap the Friend pt. 2”. La segunda parte aparece en el primer disco, mientras la primera parte está en el segundo. Aparte de esto establecer de manera irónica que A Weird Exits era la primera parte de un disco cuya segunda parte saldría 3 meses después, estas dos canciones las veo servir como cierto puente entre el cambio de estilos que uno aprecia en el pasar de las canciones, en ambos discos.

Esto significa que quizás “Unwrap the Friend pt. 1”, la más movidita de An Odd Entrances en realidad pudiese pertenecer en A Weird Exits, mientras que “Unwrap the Friend pt. 2”, una de las más lentas de A Weird Exits, bien pudiese estar en An Odd Entrances. Pero si fuese así, el resto de las canciones no tendrían ese sentido de transición, esa pega que hace poder apreciar ambos discos, llenos de canciones con diferentes tonos de actitud y experimentalidad, de principio a fin.          

An Odd Entrances sigue más o menos por donde se quedó A Weird Exits, y es esa transición, esa narrativa de empezar con una activaera desenfrenada, a chillear con un jameo psicodélico, melancólico y hasta rabioso a veces, lo que bien puede resumir para mí el 2016. Es como si ambos discos nos estuvieran diciendo que ya el tiempo para “parisear y joder porque las cosas pudiesen estar peores” se acabó. Ahora aparentemente vienen tiempos oscuros, y hay que recargar energías. Es como si las dos baterías de “Nervous Tech (Naw John)”, la última canción de An Odd Entrance, junto al paso de una sola cuerda de bajo, interrumpida por una guitarra súper encojoná y distorsionada, nos estuviera preparando para una batalla.

Un paso despacio y constante, pero agresivo. En especial cuando vienen los riffs e improvisaciones de la guitarra, como pequeños recordatorios que no es tiempo para estar cómodos. Estamos en bajas, pero hay que estar alertas. Exactamente como me siento entrando a este nuevo año donde Ricky “mini-mesías” Rosselló va a ser gobernador y Trump presidente de los Estados Unidos.

Basta decir que escuchar estos discos, ambos parte de una sola pieza, hizo para mí una experiencia peculiar entre esta banda y yo. En especial para estos tiempos de desilusión e incertidumbre.

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