Tú vives el apocalipsis y no lo sabes

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Siempre he considerado a X-Men como la serie de cómics mainstream que más le ha brindado algún ángulo de crítica social al superhéroe. Éste se lanzó para finales de los sesenta con la introducción del concepto de mutantes al mundo de los cómics, o sea, aquellos personajes nacidos con un material genético diferente (lo cual le otorga su súper poder). Partiendo de esta premisa, el movimiento de los derechos civiles en los EEUU es la base de lo que representa los personajes del comic. Ser odiados, temidos, rechazados y perseguidos, tanto por la sociedad como sistemas institucionales. Por un lado, Prof. Xavier y sus estudiantes son los que trabajan para hacer el bien con los humanos en su lucha por la equidad. Por otro lado, Magneto y sus mutantes son los que toman una ruta más violenta y extrema en contra de los humanos opresores. El discurso ideológico es uno que sabemos muy bien: ¿cómo logramos la justicia… trabajando dentro del sistema fomentando la paz, o mediante revolución y violencia?   

Las primeras dos películas de X-Men, desde que relanzaron la franquicia en el 2011 (First Class y Days of Future Past), han podido capturar la esencia de la serie, tanto en el desarrollo y el arco de sus personajes, como en su analogía sobre el choque de ideologías por parte del oprimido. Pero, no es hasta su tercera y más reciente adaptación, X-Men: Apocalypse, que la analogía brinca a un discurso ideológico mucho más complejo, y a la vez, más pertinente para el mundo actual. Básicamente, la película desglosa la máxima batalla entre los dos bandos para el fin del mundo. Ésta utiliza el mito de la modernidad y su historicidad destructiva, como el villano, no solo para los personajes, sino también para nosotros viviendo en el 2016.  Éste es personificado por Apocalypse, el villano de la película, quién aparentemente es el primer mutante en la historia.

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En la antigüedad, Apocalypse asumió su condición como pretexto para presentarse como un dios. Éste despierta para la década de los ochenta (tiempo cronológico de la película) y se encuentra con un mundo ya sometido a la servidumbre. Pero es un mundo que no sirve a una “deidad” como él, si no al materialismo, el control mediático, los chavos…en fín, el capitalismo como tal. En sus propias palabras, “The weak has taken over the herd”, mostrando una sonrisa malévola pero, a su vez, complaciente en su rostro. Es casi como si no pudiera creer que nuestra sociedad sirve a un poder “invisible” en vez de a él. Pero el mundo, con el cual se topó Apocalypse, está mucho más cercano a su deseo que uno pudiese pensar inicialmente. Sin embargo, el mundo desarrolló este deseo sin él. El poder de Apocalypse es literalmente la transformación de la materia en su manera más rudimentaria. Junto con su sentir de supremacía, se puede leer como la personificación pura del mito del desarrollo y su dominancia histórica: él más fuerte, quién controla “el mover la tierra”(entiéndase como los modelos de producción) domina al débil. Es más, en un punto nos deja saber que fue por él que los primeros hombres lograron tumbar los primeros árboles para así construir la civilización. Como Mefistófeles para Fausto, Apocalypse es el padre de la industrialización, y con éste, la modernidad misma. Su plan sigue con el transcurso de la modernidad: la destrucción.  

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Por otro lado, están nuestros héroes, los X-Men. A quienes la película tampoco se reserva en ilustrar de manera alegórica nuestra condición ideológica. Quizás no de manera tan meta, como la de Apocalypse, si no más directa a nuestro entorno actual. Aquí se sitúa el enfoque de la habilidad del Prof. Xavier: el leer y controlar mentes. Pero más específicamente, Cerebro, su máquina personal que amplifica sus poderes a nivel mundial (ésta puede accesar las mentes de cualquier persona y mutante en la fas de la tierra). La película no parece tomar por desapercibido la semejanza entre éste y nuestro mundo de vigilancia y la desaparición de nuestra privacidad. En un punto, Moira Mactaggert, una agente de la CIA y el interés romántico de Xavier, le dice cómo Cerebro sería el máximo instrumento para la CIA, quién contesta con un serio y desinteresado “lo sé”. Cerebro es entonces la manifestación tecnológica para implementar cualquier ideología, si así alguien lo quisiera, como la CIA, o Apocalypse. Éste brinca de utilizar las bombas nucleares del mundo para su destrucción, a la adquisición del poder de Prof. Xavier y Cerebro. En otras palabras, el apocalipsis ya no es llevado a cabo por la destrucción coerciva y física, si no por controlar mentes.

He aquí el tema clásico de la responsabilidad del superhéroe en cuanto al manejo de sus poderes para hacer el bién. Pero, la manera que la película logra adaptar este tema mediante Prof. Xavier, se puede ver como una lectura psicoanalítica del sujeto que sobrepasa el hecho de ser meramente “bueno”. Prof. Xavier trata de que sus discípulos primero logren controlar sus poderes (mutaciones) para luego utilizarlos adecuadamente. No para cumplir alguna causa, mandato o motivo exterior, si no para que se conozcan y se acepten a sí mismos, para así poder escoger bregar con el mundo de la mejor manera posible. En el psicoanálisis, el id necesita al ego que lo pueda controlar para bregar en sociedad (súper ego). En este caso, la mutación necesita al superhéroe para que la pueda controlar y poder fluir civilmente. El ego depende de la decisión del sujeto en como controlar su id. Por un lado, Prof. Xavier escoge el amor y la empatía con los demás. Por el otro, Apocalypse escoge el individualismo grotesco y egoísta.

Consecuentemente, las mutaciones siempre conllevan algún tipo de profundo trauma para el mutante, algo que tienen que superar. Para Prof. Xavier, ésto equivale como un método de introspección y empatía.  Éste es básicamente como un psicoanalista que trata a sus pacientes. El tratar un trauma y vincularlo con su crecimiento individual y social. De aceptar que aquella parte de tí, esa fuerza descontrolada y antisocial, también puede ser tu mayor recurso. Y si puedes controlar esta fuerza junto a otros en las mismas que tú para lograr algún objetivo; ¿pues de eso se trata vivir en sociedad, no?

Basta decir que esta película me sorprendió bastante. No solo cinematográficamente elevó a la franquicia hacia la cúspide de edición y efectos especiales (las secuencias en cómo demuestran los diferentes poderes son sumamente impresionantes, en especial la de Quicksilver y su control del tiempo), pero también en jugar con la temática y el mito; tanto del mundo de los X-Men como la de nuestro entorno. Una historia sobre superhéroes puede reflejar nuestro estado como sociedad. Un espejo sumamente necesario, en especial para los tiempos en que vivimos.

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