Un movimiento empieza con una caseta, dos calles y el edificio más feo del área metro

junta-feature

El campamento en contra de la junta de control fiscal ya va por su día número 22. Situado al frente de la corte federal, éste cubre las cuatro esquinas en la intersección de la calle Hostos en Hato Rey. Encuentro sumamente apropiado que un espacio de resistencia, educación, diplomacia, comunidad e intercambio de ideas esté situado bajo el nombre de uno de nuestros más grandes educadores, próceres y patriotas. Pero al girar mi mirada hacia un edificio tan arquitectónicamente horrible e imponente como lo es la corte federal, tanto en su tamaño como en lo que representa, por primera vez caí en cuenta de la ironía. Que el nombre de alguien que de seguro consideraría tal monstruosidad como su peor pesadilla distópica, esté condenado a mirarla por toda la eternidad. Muy chistositos estos planificadores.

Al llegar al campamento, me encontré con un amigo quién ha estado involucrado desde los principios del movimiento. Después que una de las campistas repartiera el mejor plato de lino con berenjena que he probado en mi vida, mi pana comenzó a ponerme al día sobre todo lo que consiste el campamento hasta el momento. Consta de 6 comités diferentes: la cocina, primeros auxilios, seguridad, medios (redes sociales), organización (los que hacen la agenda y lazos con otras organizaciones) y educación (investigadores y redactores), al igual que “portadores”, o aquellos y aquellas encargadas de hablar con la prensa. Su organización, propósito y modelos de operación son todos sumamente bien pensados; específicos para una máxima efectividad y sustentabilidad.

IMG_2149

Éste también ofrece talleres sobre diferentes temas prácticos y pertinentes: estrategias de comunicación, descolonización, procesos parlamentarios y hasta de como pelear tu factura de la AEE (que de hecho, son de los causantes primordiales de nuestra astronómica deuda). Recientemente, también se han dado diferentes actividades culturales: presentaciones de documentales y películas, y de los grupos teatrales “…y no había luz” y “Papel Machete”, al igual que shows de bandas, como Los Bronson, Velcro y Los Naborias.

Basta decir que éste no es simplemente un campamento de protesta. Más bien se trata de una matriz de ideas, cultura y estrategias basadas en diversificación y practicalidad. Todas para el propósito de formar, como dijo mi amigo, “un espacio donde se construya el movimiento”. El campamento no es un fin en sí, sino el comienzo de un movimiento sumamente organizado con el propósito de no solo educar e intercambiar ideas, pero llevar a cabo metas específicas.

foto-camp1

Esta es la particularidad del campamento, y lo que tal vez es el motivo primordial de su desempeño: establecer su propósito, lo que le llaman “reclamos oficiales” o “principios”. Estas postulaciones son llevadas a cabo por medio de asambleas todos los lunes, miércoles y viernes, donde son expuestas, debatidas y luego votadas a favor o en contra, mediante procesos diplomáticos parlamentarios. Éstas tampoco son inmutables, lo cual las hace sujetas a cambios constantes, hasta llegar a un acuerdo democrático. Como alguien que estuvo en el club de Naciones Unidas por 4 años en la high, encontré todo este proceso intrigante. Si no hubiese sido una discusión tan perspicaz, quizás hasta me la hubiera disfrutado.

Hasta ahora, el campamento está llevando a discusión tres “reclamos” o “principios” principales: la derogación de la ley PROMESA, que la deuda se declare ilegal y la descolonización. El día que asistí a la asamblea tenían como tema la descolonización. La discusión consistió en si incluir o no “la independencia” como descripción o definición al “reclamo” o “principio” de “descolonización”.

IMG_2148

La propuesta de no incluir la independencia como definición exclusiva al principio de la descolonización parte de una estrategia para incluir a otros pensamientos y sectores para ampliar el movimiento. Uno de los asambleístas trajo el punto que el independentismo en Puerto Rico tiene un bagaje histórico sumamente fragmentado y dividido, y que asociarse con él podría marginalizar el movimiento. Otro de los asambleístas trajo a cabo el hecho de incluir a sectores comunitarios, no ideológicos, como barrios y caseríos, y en especial los de otros pueblos fuera del área metro. Similar a la lucha de Vieques, que el movimiento sea uno del pueblo en contra de la junta federal, sin recurrir a alguna ideología partidaria en específico. Otra asambleísta trajo el punto de hacer que las personas primero se den cuenta que están colonizados (la ley PROMESA y el caso Pueblo vs Sánchez ya lo hacen aparente), por lo tanto, no sería necesario identificar explícitamente la descolonización con el independentismo ya que éste crecería orgánicamente según las personas utilizando su propio criterio.

Las posturas de los que estaban a favor se basaron en su mayoría en una retórica un poco emotiva, diría yo. Por ejemplo, uno de los asambleístas planteó que no incluir la independencia como definición a la descolonización era atribuirle un contexto de “miedo”, algo peyorativo a la palabra, mientras que otra asambleísta lo vio como “falta de honestidad” por el movimiento. Pero su punto de enfoque fue la falta de apoyo por otros sectores, aquellos quiénes los que estaban en contra, estaban abogando por incluir al movimiento. Que si no habían apoyado el movimiento hasta ahora, nunca lo iban a hacer como quiera. Me pareció que su punto se llevó a cabo por líneas partidistas, que la inclusión de otros sectores al movimiento significaría el buscar futílmente el apoyo de los dos partidos mayoritarios del país.

IMG_2141

El definir, o estrictamente vincular, la descolonización con la independencia tiene que ser de lo más delicado y mordaz que un movimiento reaccionario pueda debatir en este país. El independentismo, desafortunadamente, en vez de ser una opción práctica y fundamental para cualquier nación en la historia de la humanidad, ha adquirido un sentir ideológico sectario en el país, junto a los estadolibristas como los estadistas (dos ideologías fantásticas diría yo). Por lo tanto, atribuirle un ángulo ideológico al movimiento solo lo incluiría en la disputa de estatus del país, algo que llama a las emociones personales y cansancio histórico para el resto de la población.

El debate de qué significa “descolonización” me imagino que continuará en el campamento, al igual que otros temas difíciles para cualquiera que viva en Puerto Rico. Pero el tener un espacio donde se debatan estos puntos, en especial de manera tan organizada y diplomática como en el campamento, lo encuentro importantísimo para ejercer un diálogo nacional. Especialmente, en este punto en nuestra historia: con la muerte del ELA (como ya dictó el tribunal EEUU con Pueblo vs Sánchez), el asalto económico por antiguos gobernantes partidistas y finalmente con la ley PROMESA. Este campamento lo que busca es el comienzo de un movimiento que enfrente estas realidades. Un reality check extremadamente necesario para los puertorriqueños.           

Para más información, pueden accesar el hashtag #campamentocontralajunta por Facebook.

 

Related Posts

Recent Posts