Una mirada abisal: reseña de Francofonia

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Desde mucho antes de El arca rusa, la peripecia monumental grabada en un plano secuencia meticuloso de 94 minutos, el cineasta Aleksandr Sokurov había logrado consagrarse como uno de los maestros fundamentales del cine actual. Recordemos La tetralogía del poder o su enigmática colección de ensayo-elegías sobre Andrei Tarkovski y Hubert Robert, o su magnum opus, Madre e Hijo; la película más hermosa de los 90’s, junto a Primer Plano del recién fenecido Kiarostami. Francofonia, su obra más reciente, es un film formidable sobre el Louvre durante la ocupación Nazi. Mediante un extenso recorrido de pinturas, esculturas, imágenes de archivo y encuentros delirantes con un Napoleón mezquino o un Chéjov adormecido, el cineasta examina la frontera difusa entre realidad y ficción, la función del retrato en Occidente, y el vínculo –frecuentemente pasado por alto—entre arte, poder y glotonería imperialista.

Sokurov impone una atmósfera fatídica y augural desde el inicio. En los primeros minutos el propio director intenta comunicarse en vano con Dirk, el capitán de un barco navegando a la deriva gracias a las inclemencias del tiempo. No se trata de un navío cualquiera, sino de una embarcación transportando numerosos tesoros culturales. La posible muerte de los tripulantes es presentada como un asunto secundario, pues la verdadera tragedia consiste en el extravío de todo ese conjunto de creaciones irremplazables. Aunque la catástrofe parece inminente, nada sabemos sobre el paradero de los marineros valientes. La llamada se pierde y la pantalla de la computadora queda reducida a un mosaico de pixeles. Este relato, de gran potencia alegórica, surgirá esporádicamente a lo largo de toda la película mediante video-conversaciones entrecortadas, así permitiendo que el público respire bajo un caudal salvaje de nombres, fechas y anécdotas.

2016-07-11

En manos menos prodigiosas la película hubiese corrido el riesgo de convertirse en panfleto didáctico. Pero el cineasta ruso despliega la historia del museo sin problemas, relata sus inicios, explora sus lienzos; detalla sus secretos y saqueos. Pronto aprendemos sobre la extraña relación de Franz von Wolff-Metternich, figura principal del Kunstschutz, y Jacques Jaujard, director francés del museo durante la ocupación. Dos hombres de ideales opuestos, empeñados en salvaguardar la deslumbrante colección del Louvre. Sokurov imagina los encuentros entre ambos, recrea la tensión de sus conversaciones. A pesar de la dinámica laberíntica, de los desvíos deliberados entre calles, pasillos y épocas, el tedio nunca sobreviene. En algunas ocasiones la voz en “off” nos interroga directamente: “¿Qué sería Francia sin el Louvre? ¿O Rusia sin el Hermitage? ¿Qué seríamos sin los museos?”.

Cada escena refuerza el argumento principal: los museos representan el espíritu ambivalente de las civilizaciones. En las colecciones de retratos encontramos el culto a la memoria y el afán por la preservación, ese anhelo —tantas veces banalizado y expresado torpemente— por superar la muerte y dejar rastro. Pero los museos no son espacios inocentes. Las obras también son trofeos, objetos adquiridos a través de conquistas sangrientas y destructivas. Esta idea queda cristalizada durante una escena genial. Mientras la cámara escruta el plumaje marmolado de La Victoria alada de Samotracia, el narrador exclama “¡Cuánta belleza!”. Napoleón observa la escultura detenidamente. Permanece callado. No experimenta asombro. Sólo logra lamentar su falta de protagonismo en la adquisición de la obra.

En una entrevista concedida a Paul Schrader, el director reveló un detalle notable sobre su infancia: “Nací en una pequeña aldea de Siberia que ya no existe; construyeron una central hidroeléctrica y mi pequeña aldea quedó sumergida. Si quisiese visitar el lugar donde nací, tendría que conseguir un barco, viajar a través de las aguas y mirar hacia el fondo”. Y esto es precisamente lo que propone Francofonia: fijar los ojos en la catástrofe y mirar hacia el fondo. Mirar hacia el fondo para descubrir un nuevo lenguaje visual.

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