Votemos por transparencia

Durante los pasados días, se ha puesto en manifiesto el panismo en nuestro gobierno. El foro mediático ha resaltado dos eventos que aluden al favoritismo político, cuyos resultados no se justifican de ninguna otra manera. A pesar de esto, la falta de transparencia por parte del sistema es nuestro pan de cada día.

El errático nombramiento de la nueva Jueza Presidenta del Tribunal Supremo, Maite Oronoz Rodríguez, ha causado caos en la rama judicial y legislativa por su atropellado proceso de nombramiento. La jueza fue nombrada por el Gobernador, como queda dispuesto por nuestra Constitución. El factor de alarma aquí es que el nombramiento fue bajado a votación en el Senado por descargue, excluyendo todo debate legislativo sobre las cualificaciones de la nominada y su adecuacidad para el cargo. Esto representa la primera vez que a una jueza presidenta del Supremo se le confirma a través de esta herramienta legislativa. Claro está, fue la prerrogativa de la mayoría legislativa pero, ¿por qué no debatir primero sobre quién era más apto para la posición? ¿por qué no reservar el espacio para interrogar a la nominada sobre sus posiciones sobre asuntos puntuales del derecho y de las necesidades administrativas de la rama judicial? ¿cuál era la necesidad de apresurar el proceso a costas de la transparencia? ¿qué crisis constitucional podría crear este tipo de confirmación? Este tipo de cuestionamiento es el que nunca es contestado, la información primordial siempre se pierde entre el vaivén partidista o en la politiquería banal.

Mientras esto pasa en la rama judicial, en la Universidad se da el caso de las Becas Presidenciales otorgadas a ex-asesores del Gobernador, asistentes del hermano de éste, ex-Presidente de la Universidad, y la sobrina del Presidente de la Junta de Gobierno de la misma UPR. Todos los estudiantes tienen derecho a solicitar para la Beca Presidencial pero, ¿todos se enteraron y estuvieron en igualdad de oportunidad para solicitar? ¿no se vería como favoritismo si trabajaste para el Gobernador? Hace unos días descubrí que las personas que trabajan para la lotería electrónica no pueden apostar en dicha lotería. Puede parecer injusto pero es lógico; el empleado conoce el sistema y si juega y gana, levantaría serios cuestionamientos. Al igual que el empleado de la compañía contratada por Hacienda, quien se ganó el IVU Loto varias veces levantando sospechas, ¿no debería ser igual en este caso? El hecho que le otorguen estas becas a estas personas demuestra quizás que este tipo de oportunidad se otorga por cierto privilegio sin importar el mérito. Esta sospecha no pone en duda las cualidades de estos estudiantes pero sí la falta de esclarecimiento sobre el proceso de su elección, el cual se dio en las sombras. El Presidente de la UPR alega que las solicitudes fueron anónimas cuando las evaluó pero, desafortunadamente, no deja de verse como un acto que desacredita este proceso.

No se debe descartar el hecho de que se acercan las elecciones y es casi inevitable que surjan este tipo de controversias como una estrategia política para difamar a un partido; en este caso el Partido Popular Democrático. Aun así se debe aspirar por una transparencia en el sistema. Si no mejoramos en ese renglón, la continua corrupción que la Isla lleva por décadas seguirá siendo nuestro status quo.

Related Posts

Recent Posts